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miércoles, 30 de junio de 2010
No es que lo extrañe pero no me vendría nada mal
De lo que hablo es de no saber que quiero, de contradicciones, de confusiones con las que convivo. Sobre todo de las contradicciones, y hay una que tiene nombre y apellido, que se basa en el miedo, en el querer, el tiempo y otras cosas, que se basa básicamente en todo lo que vengo escribiendo.
Pero tal vez no venga tanto por el lado de la persona si no del sentimiento, ese sentimiento que nació hace mucho tiempo, y me dejó mas que en claro el hecho de que no tengo el control completo de mis emociones. Y todo por culpa de aquel que las despertó pero muy distraído u egoísta se olvidó que trataba con algo similar a un nene chiquito, se olvidó de hacerlas dormir, para así no dejarlas alborotadas, para que a quien llegue después no se le haga tan difícil dominaras, conquistarlas, o por qué no encontrarlas. No se si seguirán dentro mío esas emociones, hace mucho que no las siento, y lloro. Lloro porque las extraño. Cuando él me hizo descubrir que las llevaba dentro me cayeron muy bien, y me cuestiono hasta el día de hoy si no se las habrá llevado con él.
Me hace mal es saber que tal vez cada emoción sea única e irrepetible, y de la que estoy hablando ahora fue muy agradable, y ahora, ahora que no está mas, me di cuenta de cuanto mas la podría haber disfrutado si no hubiese sido por ese miedo que me dio lo nuevo, el amor si puede decirse así. No pude envolverme en el sentimiento del querer, tal vez por miedo a quedar encadenada a él, pero me miro ahora y no se que es peor: vivir arrepentida por el miedo y sus consecuencias, o dependiente de un pasado.
Cada vez que escribo me voy psicoanalizando sola, eh de aquí el nuevo hallazgo. Arrepentimiento. Exactamente el “arrepentimiento” es lo que me impulsa a desear que vuelva él y esas emociones, para poder disfrutarlas, sin miedo, sin esconderlas. Esto lleva a la confusión (otra vez) ¿Por qué él? (nuevamente aparece el miedo) A él ya lo conozco y conozco lo que me provoca, no lo siento ajeno. En cambio si apareciese un tercero, sería un tercero que despertaría otras emociones (¿o no? ¿o serían las mismas?), sería un tercero del cual yo especularía sobre sus acciones, pero no tendría la certeza de ellas, un tercero para el cual no tendría arma alguna, o mejor dicho, no sabría que arma usar.
jueves, 13 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010

La conexión llega y a todos nos espera un momento de reflexión.
Yo se que lo que te esta pasando a vos tiene que ver conmigo
Y yo soy una mas del montón.
Viviste anestesiado hasta ahora.
Hubo momentos en los que pensaste que cambiar era bueno
y ahora no sabes que decir.
La conexión vuelve y a todos nos envuelve.
Y es mi teoría que a vos bien te vendría un momento de amor o de afecto
Y aunque no se bien cual es mi camino
Lo estoy buscando seguro que cruza con vos
Es mi modo distraído de quererte
Aunque pienso que todo lo que di tiene un sentido para mi
Que todo lo que me diste también tiene un poco de triste
Como esa chica que te trato seducir
Ahora se fue, vos no sabes que decir
Y yo tengo en parte la culpa porque avise
Que la conexión es así
jueves, 22 de abril de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Diálogos del alma: lo que se tiene no se pierde
Nadie es capaz de perder lo que no tiene. Generalmente quien valora las cosas cuando las pierde, quizás no supo tenerlas cuando creía que eran suyas y, por supuesto, definitivamente no las posee en el momento de su padecimiento. Cuando nos instalamos en la melancolía y desde ahí sentimos que todo el tiempo pasado fue mejor, que los amores más intensos son los que se perdieron, que en fin, lo más valioso es lo que se disipó, lo que terminó, o lo que transcurrió; abandonamos el presente, única dimensión en la que tenemos entidad. Es cierto, sin embargo, que el valor de una vida sólo se plasma en la muerte. No se trata, como suelen procurar las semblanzas o los discursos necrológicos, de que la muerte mejore a las personas, sino de que con ella, el individuo está completado. Hizo lo que hizo, dejó de hacer lo que no ejecutó, dijo lo que dijo y calló lo que calló. O realizó un sentido o fue prisionero del vacío existencial. Mejoró el mundo, o sólo lo empeoró. Tocó las vidas de otros para dañarlas, o para beneficiarlas. Si vivió conciente de su propia vida, acaso no haya encontrado en la muerte una enemiga, pero si navegó en la inconciencia, habrá invertido buena parte de su energía en temerle a la muerte o en huir de ella sumergiéndose en todo tipo de evasiones (relaciones fugaces o superficiales, acumulación de riquezas, búsqueda desesperada de poder, indiferencia ante los otros). Sin embargo, aunque uno puede negarse a escuchar la voz de la conciencia, es imposible hacerla callar. Quizás sea esa voz la que asoma como auto-reproche, como autocompasión, como desconsuelo al descubrir aquello que creíamos tener ya no nuestro. Y quizá, lo que dice esa voz, es que, en verdad, nunca tuvimos lo que creímos perder. Quien vive en tiempo real de su vida, quien aprende a diferenciar pérdida de desapego, es menos proclive a aquellos desencantos y lamentaciones. Celebra lo que ha estado en su vida y se abre ante lo que viene.
¿Qué has perdido? ¿Qué crees que has tenido? Has llegado con las manos vacías y te irás con las manos vacías. Cualquier cosa que poseas fue de otro ayer y pertenecerá a otro mañana. Erróneamente has disfrutado de la idea de que te pertenecía. Y esa es la causa de tus penas.
Así como hay quienes valoran las cosas al perderlas, existen quienes lo hacen al desearlas. Pero basta que las tengan para que dejen de tener importancia. Ya son rehenes de su próximo deseo. Y así en forma serial. Es otra manera de estar ausente de la propia vida, del propio presente. El presente es lo único que se le puede quitar a alguien, ya que es lo único que en realidad, uno posee. Ese es el tiempo que se comparte con alguien que se ama, es el tiempo en el que se realiza el sentido de la propia vida. Claro que, desde esta perspectiva, no hubieran sido escritas muchas canciones y poemas, pero habría menos sufrimiento estéril y más valoración de lo real. Idealizar el pasado es un modo de evadir la propia responsabilidad respecto del presente. Que es, vale la pena insistir, en donde vivimos.
www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1235486
viernes, 19 de febrero de 2010
Perder-Ganar
Si hablas y escucho tu voz pero no lo que decís, si estas y veo tu aspecto pero no tus gestos, si me saludas y te toco pero no te siento, acertarías pensando que gano.Bastaba que el día este mal para hacer lo contrario, para hacer hincapié en tus facciones y hacer análisis sintáctico con cada frase antes que termines de pronunciar la ultima palabra, para hacerte una radiografía de pies a cabeza y aumentar mi sentido táctil cuando me saludaste. Hoy perdí.
Esta vez mi memoria necesitaba una ayuda para recordar, así que optó ponerse en detallista abandonando esa postura que me hacía “ganar” (se dio por vencida), y para que también de paso no se me olvide que se siente llorarte un poco.
Estaba tan compenetrada en vos que me eché hace un año atrás creyéndote tan mío cuando decías esas frases tan tuyas, hasta que la realidad me tocó la puerta, dudo que “tocar la puerta” sea lo correcto… sería mas apropiado decir “me pegó un flor de palo” cuando vi como ibas atrás de ella, con tu paso acelerado, como si tuvieses un imán, y la juntaste lo mas cerca posible para besarla.
Antes nunca le había dedicado tanta envidia a una persona, nunca me inspiró tanto rechazo una situación. Y no fue la primera vez que esto pasó, pero esta vez fue diferente porque anteriormente yo ganaba, realmente me creía el papel que me había propuesto, esta vez, voy a repetir: perdí, pero no me ganaste, no ganaste nada, no se considera como un “premio” hacerme llorar, te es indiferente, de lo contrario ahora estarías en el puesto número uno. Quien me ganó fue el sentimiento apagado.
Pongámoslo en claro…
Cabeza vs. Corazón
¿No es hora de una tregua?
y dice así:
Ya no confío, ni creo en nada por tu culpa, tú nunca sentirás lo que yo sentí por ti, nunca.




