Inexplicable es lo que se siente que el aire choque con mi cara a tal velocidad, me duele y la bajada sigue, ruego que termine, lloro, y hoy daría todo porque termine y por fin pueda sentir el suelo en mis pies.
Calculo (tal vez erróneamente como la mayoría de mis cálculos) que me voy a echar hacia la búsqueda de una montaña rusa diferente, de esas que son circulares, o que solamente suba, pero que no tenga bajada, una eterna subida. Subir más alto que nunca, traspasar la atmósfera, subir, hasta quedarme sin oxígeno y morir de amor, morir acompañada, feliz.

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